Mucha gente me suele decir que tengo buena memoria. Y aunque suene prepotente, creo que es cierto. Ahora bien, la memoria no es selectiva y si la tienes, la tienes para lo bueno y para lo malo. Y eso es lo que me ocurre. Hay cosas que te gustaría poder olvidar... y no puedes... y otras que jamás querrías borrar de la memoria...
Eso es lo que me ocurrió el pasado sábado por la mañana. Como ya he avanzado en el anterior post, he dejado Wichita pero no para volver inmediatamente a mi querido Bilbao, sino para tomarme unas vacaciones y venir a El Salvador a ver a mis tíos y demás familia salvadoreña.
La emoción estaba presente ya que era una sospresa para ellos. Yo no había dicho nada, así que me presenté sin avisar (gracias a mis "compinches"...). Aunque llegué el viernes por la noche, quedamos para desayunar todos juntos el sábado por la mañana... y ahí que me presenté, con mi primo chiquitín en brazos, para sorpresa mayúscula de mis tíos, que no sabían qué hacer ni qué decir.
Para aquell@s que saben de mi relación con mis tíos sabrán lo emotivo del momento y hasta es probable que se lo hayan imaginado.
UN MOMENTO INOLVIDABLE
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