miércoles, 19 de mayo de 2010

Cataratas del Niágara (II)

Como no podía ser de otra manera, ahora toca ver las cataratas con la luz del día.

No son las más altas a pesar de sus 52m de caída (superadas ampliamente por las de Iguazú y las de Victoria) pero sí las más caudalosas. A pesar de no poder compararlas con otras, puedo asegurar que ciertamente "tiran" muchísimo agua. Tanto, que el ruido es ensordecedor.

Después de un desayuno copioso, "typical american" a pesar de seguir en Canadá, repetimos el camino de la noche anterior. Lo de "typical american" es algo cierto y sorprendente. Mi experiencia a día de hoy es que esto no se parece nada a EEUU, así que sorprende un poco ver cómo al llegar a la frontera entre ambos países ya se nota la influencia de las costumbres del más poderoso.


(puente que separa Canadá de EEUU)
Así que "el circo" aparece de nuevo ante nosotros pero ya no prestamos tanta atención, ya que queremos llegar cuanto antes al embarcadero (Maid of the Mist) para montar en el típico barco para acercarnos a las cataratas. Existía la incertidumbre sobre las posibles colas de espera y, al ver tantos chinos e indios por la calle, más aún. Pero no. No había cola (en verano debe ser impresionante la cantidad de gente que hay), así que todo fue rápido.





Antes, desde arriba, nos detuvimos unos instantes para contemplar ambas cascadas desde la distancia y repetir fotos del día anterior.





Y ver la gente con sus chubasqueros azules encaminándose al barco me hizo recordar un videojuego de hace muchos años, asociado a unos animalitos curiosos: los lemmings... encaminándose al suicidio... Qué mal rollito, ¿no?







El paseo dura unos 20 minutos y se hace realmente corto. Impresiona pasar junto a la catarata americana y se aprecia otra "pequeña" cascada que hay junto a ella.




Pero al llegar a la realmente importante te olvidas de la anterior. Ruido. Agua. Fuerza. Potencia. Gritos. Pies calados. Y por no seguir...









Actualmente, entre el 50% y el 75% de la corriente del río Niágara es desviada mediante cuatro grandes túneles. El agua pasa a través de turbinas hidroeléctricas que proveen de energía a las áreas cercanas de Estados Unidos y Canadá antes de retornar al río. En 1883 se construyeron gigantescos conductos subterráneos y turbinas generadoras de más de 100.000 hp, capaces de enviar energía hasta Buffalo, a 32 kilómetros. El gobierno de Canadá también comenzó a aprovechar la energía de las cataratas, empleando firmas nacionales y estadounidenses.


Relativamente empapados (aunque no lo parezca en las fotos) a pesar del chubasquero y contentos de lo que acabamos de ver, tomamos las últimas fotos de llugar, nos resguardamos de un chaparrón considerable que cayó y... rumbo a Toronto.





(esta foto no podía faltar, eh Itxaso y Guille?)

Alfonso, la siguiente foto va por ti... y ya sabes por qué. Para que se enteren los demás, perdí una comida (y gané un amigo!!) con una foto similar a esta pero en un entorno diferente. Lo sé, Alfonso, lo sé: es más fácil captar 1 pájaro que 2, pero las gaviotas son más correosas que los cuervos...












¡Ah! Llegando al hotel ocurrió algo con lo que no contábamos. Toda la mañana con cuidado de no mojarnos demasiado (aunque un poco siempre está bien) y pasa un coche junto a nosotros a considerable velocidad, pisa un charco y... eso es. Itxaso, Guillermo y yo empapados de arriba a abajo con un agua... turbia, por no decir otra cosa. Habéis acertado: juramos en hebreo soltando lindezas al conductor y toda su familia, directa y política, para que no haya celos entre ellos.

See you in Toronto!

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