Si hay un “después”, lógicamente debe haber un “antes”, y la incógnita de cómo será el primero siempre está, independientemente del segundo. No me he vuelto loco y ni he comenzado a decir bobadas incongruentes, no. Sigo con el mismo tema del que os he hablado últimamente: las
visitas.
(me hacía ilusión enseñarle a mi hermana mi lugar de trabajo. Aviso a navegantes: sí que trabajo en Montreal y este es el lugar...)
¿Merece la pena recibir una visita especial estando tan lejos de casa? Estas semanas me lo he llegado a preguntar -estúpido de mí- en algún momento. Son esas horas e incluso días en los que se apodera de ti una mezcla de vacío y tristeza y todo se ve gris. La emoción del encuentro es indescriptible, pero la tristeza de la despedida es...
Pero dejemos a un lado sentimentalismos y a sonreír un poco, ¿verdad? Como siempre, los lugares los marcan las personas, así que a pesar de repetir los sitios a visitar, el “toque” es siempre diferente. Han sido 3 meses sin vernos, a pesar de que nos escribimos casi a diario (lo necesito), y las horas que tenemos por delante hasta Niagara Falls dan mucho de sí. De haber sido la visita 3 semanas después aproximadamente el camino hubiera estado bañado por el colorido de los árboles en otoño, con hojas de todos los colores, es decir, el “fall” que llaman aquí. Pero no, Esther, aún no es “fall” por muchas ganas que tengas... Es que no paró de repetirlo durante el viaje (quienes me conozcan bien se imaginarán que el único que no paró de repetirlo fue el pesado que escribe...).
Un alto en el camino para reponer fuerzas en un Mac Auto (a Esther le hacía ilusión)
y... Niagara Falls!! No sin tener antes el susto del viaje porque casi nos quedamos sin gasolina en medio de la nada. Afortunadamente el GPS nos ayuda a encontrar gasolinera. La idea inicial de cenar en el Skylon no puede ser por la hora pero aún así podemos ver las cataratas iluminadas.
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| Catarata americana iluminada |
El hostal fue un gran descubrimiento. Sencillo, gente súper amable y ese toque mochilero que tanto nos gusta. Además el día es espectacular y eso anima aún más; tanto, que despierta el amor fraternal.
Si hace unos meses monté en el Maid of the Mist (el barco) en su piso inferior, ahora tocaba en el superior para mojarnos todo lo posible. ¡Qué divertido! Ahora, haber llevado unas chanclas hubiera sido una gran idea.
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| Amor fraternal junto al hostal |
Como siempre, las vistas de este lugar son espectaculares y ofrecen la posibilidad de recoger unas preciosas instantáneas. Y si los modelos son como son, pues seguro que os quedáis sin palabras...
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| Antes de mojarnos... |
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| Mojados completamente... |
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| El tonto del "bote"... |
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| Qué guapa... |
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| Nos acercamos a la catarata de verdad |
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| Arco iris sobre el agua |
Ya una vez terminado el paseo en el barco...
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| Panorámica |
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| ¿Dónde irá ese barco? Pues al mismo sitio al que fue el nuestro... |
Es una pena no disponer de más tiempo (el dichoso tiempo, siempre haciendo de las suyas) porque podríamos haber paseado tranquilamente por esos lugares, pero nuestro itinerario nos manda seguir. No sin antes parar a hacer alguna comprita y "admirar" el "parque natural" en el que se encuentran las cataratas.
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| ¡Cuidadooooo! |
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| "Man on wire" |
Gracias a la recomendación de la gente del hostal optamos por hacer una parada intermedia antes de llegar a Toronto: Niagara on the Lake. Es un pintoresco pueblo a orillas del Lago Ontario, muy turístico, y al que llegamos por una carretera muy bonita bañada de viñedos. El día era espectacular, así que... ¡no se puede pedir más!
Nos sorprendió la entrada en la ciudad con un partido de béisbol y tuvimos que armarnos de paciencia, pero finalmente, una vez aparcado el coche en un parking pudimos comenzar a caminar por la ciudad. Nuevamente el reloj en contra se impone en nuestros intereses, así que toca dar un paseo junto al lago, por el distrito financiero y sus rascacielos, alrededores de CN Tower, etc. Ésta última me dejó un sabor amargo ya que quería haber subido con Esther, pero tras 20 minutos de cola nos dicen que habría que esperar al menos 85 minutos más para subir a la "torre más alta de Toronto desde la que se ve Torontontero". ¡Qué barbaridad! Así que nos desanimó tanto pensar en esa espera que decidimos ir a otro sitio.
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| Alrededores de CN Tower |
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| ¡Mi hermana se ha hecho grande! |
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| Waterfront junto al Lago Ontario |
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| No bonita, hay que esperar mucho tiempo para subir ahí arriba... |
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| ¡Uy! Otra vez el tonto del "bote"... |
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| ¿Tendrán El Correo? |
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| 5... 4... 3.... 2.... 1.... ¡Hasta el siguiente post! |
Vaya, me has quitao el chiste de Toronto... Pues ahi va otro:
ResponderEliminarEsto era un perro q tenia una pata de goma. Se fue a rascar y se borró!