El transistor, hoy en día quizás más conocido como radio, es el aparato que hace décadas era capaz de transmitir emociones, sentimientos y más sensaciones en muchos hogares. La magia de las ondas no se ha perdido y aunque la televisión aglutine la máxima atención... la radio tiene "algo" que es imposible perder.
Y no es solo ese "algo", sino que a veces la radio tiende puentes, carreteras, conexiones... entre puntos de lo más dispares. Allí donde a veces no llega la televisión, la radio está presente.
Hoy me encontraba en una situación que requería de uno de los dos medios, la radio en concreto, ya que la televisión en el trabajo podría estar mal visto. En mi trabajo está permitido tener auriculares puestos y escuchar música, que a veces ayuda a la concentración. Sin embargo, hoy no era la música lo que yo necesitaba... sino una conexión directa con San Mamés, La Catedral.
Semifinal de Copa: Athletic de Bilbao - Mirandés. Nos jugamos el pase a la final. Y está bien dicho el "nos", porque en el caso del Athletic no estaban jugando 11 jugadores, no. El Athletic es un sentimiento, mucho más que una afición, y hoy los jugadores no estaban solos. La empresa, por tanto, se planteaba importante. Sin embargo, ¿cómo me las apaño? Internet.
No ha sido necesario sintonizar un canal, sino encontrar en un buscador una radio que me ofreciera esa emoción. No una emoción cualquiera, sino la "emoción del bacalao", esos que todos esperábamos que le cayeran al equipo rival. Qué maravilloso es muchas veces esto "del internet", ¿verdad? Porque hoy no paraba de repetirme a mí mismo que qué hago aquí cuando podría estar en Bilbao viviéndolo con Jontxu, Esther, Nere, Borja, Charly, Andoni, etc. Puede resultar absurdo para muchos pero hoy es uno de los días en los que más morriña he sentido en estos casi 2 años de periplo canadiense. Por un partido de fútbol, sí. Es lo que tiene ser del Athletic. Me lo decía mi amigo Jontxu en un mensaje al finalizar el encuentro: "¡Qué grande es ser del Athletic! ¡Gora Athletic!".
La radio hace que viajes en el tiempo, a diferentes lugares... e imagines. No sé cómo habrá sido hoy el ambiente pero yo no podía evitar acordarme del vivido hace 3 años en aquella semifinal contra el Sevilla, paso previo a la final en Valencia. Indescriptible. Espero que hoy haya sido igual o parecido.
1, 2, 3, ... hasta 6 bacalaos han caído frente a un dignísimo rival que se despide del torneo con la cabeza bien alta. Pero hoy, y que me perdonen algunos, el rival era lo de menos. Fuera el que fuera, hoy el Athletic pelearía contra sí mismo, por no renunciar a sus señas de identidad.
Quienes sean del Barça o del Real Madrid, por nombrar a los dos principales equipos, lo podrán ver como una bobada porque están acostumbrados a vivir una final sí, otra también. Pero yo en estos momentos sólo pienso en cómo ingeniármelas para volar donde sea, juntarme con mi cuadrilla y disfrutar juntos de algo que nos une como pocas cosas: el Athletic.
Para terminar el post, una frase extraída del magnífico libro "De Bilbao de toda la vida", que me acompaña aquí en Montreal:
"Hay equipos que hacen historia, el Athletic hace leyenda"
Nos vemos en la final


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