lunes, 28 de marzo de 2011

Il y a 1 an... que je suis arrivé

Un año, sí, un año. Ese es el tiempo que ha pasado desde que aterricé en estas tierras de Québec. Es decir, ¡es mi “aniversario”!

Parece mucho tiempo pero la verdad es que pasa tan rápido que al final no parece tal. Si me paro a pensar me parece increíble que lleve aquí tanto tiempo viviendo esta experiencia. Muchas cosas han pasado, unas buenas, otras no tanto, pero en general el balance es muy positivo. Mucho.

Javitxu por el mundo...

Ahora mismo el panorama en la ciudad es el mismo que me encontré al llegar, es decir, días un poco grises, frío (soportable), restos de nieve (sucia), el césped de tonos grisáceos… y uno se preguntaba qué es lo que había ocurrido antes durante el invierno. Entonces creía que no llegaría a saberlo porque mi estancia era para unos pocos meses nada más. Me equivocaba y al final lo he sabido, lo he conocido y lo he vivido. ¡He pasado por las 4 estaciones! Y es que si algo me sigue sorprendiendo de Montreal (Canadá en general) es que las estaciones están sumamente definidas. ¿Hacemos un repaso visual?

La primavera del 2010 y primeros momentos descubriendo la ciudad…

Restos de nieve

Primavera de verdad...

El verano y su sorprendente calor húmedo. Aún recuerdo algunos días en los que era mejor quedarse en casa con el aire acondicionado puesto…









Llega el otoño, espectacular y corto al mismo tiempo.










Y finalmente, el (temido) invierno: la nieve, las temperaturas impensables,…







Y aquí estoy otra vez, viviendo todo de nuevo. Me vienen recuerdos a la mente, por supuesto, y ello no hace mas que arrancarme una sonrisa continuamente. Muchos lugares, muchos momentos y… muchas personas, claro está. Como siempre, siguiendo mi particular teoría, las personas son lo más importante.

La gente… la gente… Cuántas personas aparecen en imágenes que tengo grabadas. No quiero nombrar a nadie porque seguramente me olvidaría de alguien, pero quienes han dejado un buen poso, lo saben de sobra. A tod@s vosotr@s, ¡un abrazo enorme!

Por otra parte, ¿cómo es esto de trabajar fuera? Alguno seguro que se sigue preguntando si trabajo o no. Que sí, en serio, al menos lo intento… Y realmente es una experiencia 100% recomendable para cualquier persona. Recuerdo cuando mi hermana quería estudiar en el extranjero y tenía esas inquietudes y yo, en cambio, me sentía más perezoso para una aventura así. Pero al final la chispa aparece cuando aparece. Entonces, hubiera echado de menos la comida de amatxu, mis amigos, la novia, Bilbao y todo lo que ello conlleva… Ahora la ecuación tiene menos elementos… y otros ya no tienen la importancia que al parecer tenían entonces. ¿Madurez? Puede. Bueno, la comida de amatxu… mmm…unas croquetas o la sopa de pescado o el rape o el pulpo o… No sigo, no, que me estoy fustigando como un idiota.

Me las apaño sin esas deliciosas comidas caseras, así como uno se acostumbra también a organizarse en el día a día: compra, cocina, limpieza, colada y… plancha. Sí, amatxu, sí, plancho mis camisas. A mi ritmo, pero lo hago. Las labores del hogar, como a mucha gente, me provocan una pereza terrible pero no queda otra. Aun así, estoy seguro que si mi madre viera mi apartamento sacaría pegas a la limpieza (lógico, que es un piso de alquiler, de soltero… cómo busco excusas, ¿verdad?), a la comida... y a las arrugas de las camisas.


¡Y qué decir de los lugares! Las prisas de los tres primeros meses (en principio vine para estar 3 meses) hicieron que tratara de visitar todo lo posible. De esa manera me quedé sin lugares que explorar para el resto del año. No, es broma. Unos lugares se han repetido y otros se han ido descubriendo poco a poco. Ciudades como Boston, Nueva York, San Francisco, Québec o Toronto. Parques como Mont Tremblant, Hautes-Gorges o Mont-Orford. Rincones de Montreal. Y más... Y lo que queda por visitar. Porque cada lugar ofrece nuevas risas, nuevas experiencias y momentos para disfrutar.

Nueva York

Cataratas del Niágara

Pensativo en Toronto

Tomando apuntes en Harvard

Cataratas del Niágara

En lo alto de la CN Tower (Toronto)

Toronto

San Francisco (California)

San Francisco (California)

Cataratas del Niágara

Catarata de Montmorency (Quebec City)


Parque Nacional Hautes-Gorges
Esquiando en Mont-Orford

Mont Tremblant

Lo siento pero no puedo resistirlo. Antes he comentado que no quería nombrar personas que me han acompañado en este camino durante este tiempo, pero no puedo. Voy a hacer trampa. No voy a nombrar a nadie pero sí que voy a mostrar algunas fotografías para que sepan que me acuerdo de ell@s... y sé que faltan algunos, lo sé...


Mejillonada en L'Appartement

Con mis compissss

Moomba night, having dinner at L'Academie

Día inolvidable con Fer e Itzi

I miss you, Sakib!

Barbacoas en el Lago de los Castores

Mi cumpleaños






Otra parte importante han sido también las visitas recibidas. Estoy lejos pero aún así sigo sintiendo el calor de mi gente, y así me lo hacen saber. Creo que tengo el récord de número de visitas en un año. Mil gracias a todos. Es algo que llena y hace una ilusión tremenda.


De la misma manera, ver el seguimiento del blog empuja a seguir contando cosas y compartiendo momentos con todos. Al fin y al cabo, la experiencia continúa, se afrontarán nuevos retos, nuevas ilusiones... y, como siempre, tratando de disfrutar de la oportunidad que se presenta.


A todos los que seguís este cuaderno de bitácora, por favor, ¡seguid haciéndolo! En este año han sido más de 2.000 visitas desde 20 países diferentes y desde más de 80 ciudades... Un orgullo, de verdad.



¿Y qué decir de mi querido Bilbao? Te echo de menos, sí. Mi tierra está siempre presente conmigo. Como pequeño homenaje sirva un vídeo que me gustó y que imita al conocido de "Where the hell is Matt?". Bueno, os muestro los dos. Uno es un repaso de diferentes lugares del mundo, y el otro un repaso de mi querida Bizkaia, mostrando tantos sitios que me traen infinidad de recuerdos. Bizkaia, maite zaitut.








Por supuesto... ¿y mi Athletic? Desde la distancia: beti zurekin, Athletic beti zurekin.







" Distancia "



Pensar que en un antes neblinoso y remoto

tu adolescencia era cotidiana

y notabas en las yemas de los dedos

las variables superficies de vida

que ahora sentís a veces en las uñas

en aquel breve prólogo del duelo

te recordás empero como un náufrago

que jamás había estado en un navío

o asimismo como un reloj de arena

al que nadie se ocupó de subvertir
pero también te evocás como un presagio
con el que hoy tenés hondas diferencias.

(Mario Benedetti)

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